jueves, 15 de marzo de 2012

Raíces Musicales.

Es una de las pocas cosas de las que estoy orgulloso. Siempre en mi familia ha habido una cultura musical muy rica y la verdad es que lo consideramos algo indispensable. Al menos para mi, la música es algo que siempre he tenido a mi lado, cada segundo de mi vida tiene su banda sonora. Hay canciones que amé, y ahora odio; a la par que habrá temas que hoy me repelen y en un tiempo repetiré en mi cabeza sin parar.
Con cinco años pasaba mucho tiempo con mi tío, por parte de madre, y éste me bañó en rock catalán. Sopa de Cabra, Sau, Lax 'N' Busto. Recuerdo temas de Sangtraït como Bosc de Formigó o Sang en el Fang. Pero lo que mi tío materno me dejó y más le agradezco es el cariño por Els Pets. Música fresca y aún así de un peso con sus letras que por entonces no entendía, pero que aprendía con la facilidad con la que memorizan los niños. Recuerdo llorar horas con el disco Sol con nueve años, en mi radio casete, y fue en la gira de presentación de éste disco cuando fui a mi primer concierto. Fuera de la música catalana me dejó cosas como Dover y su Late at Night, gritar con D.J. y Cherry Lee en su cuarto. O mientras merendaba, ver un programa llamado Sputnik, y flipar con el videoclip de Zombie de The Cranberries, que duro era ese clip con cuatro o cinco años que tenía y lo hondo que me caló. También recuerdo ver el clip del Wonderwall de Oasis, que tampoco era fácil de entender con esa edad.
Mi padre por otro lado, como viejo heavy y rockero, me guiaba por la senda de AC/DC, Led Zeppelin, Nirvana, ZZ Top. Escuchaba mucha música en el coche, en los trayectos de ida y venia al colegio. En los bares, aprendiendo a jugar con él al billar: recuerdo tocar la guitarra en los tacos. En sus ratos más suaves se deleitaba con la guitarra de Slowhand, o el Maestro como él lo llama, Eric Clapton, su preferido. Por la afición heredada hacia él, gané una camiseta en la radio Rock and Gol, cuando aún se emitía. También sonaba Lou Reed, Cream y Janis Joplin. Recuerdo a Bruce Springsteen. Y hasta Santana sonaba en el casette de la Renault Express, o en su taller, con ese olor a óxido de hierro y soldadura constante. No le solía escuchar demasiado con música estatal, pero cuando lo hacía sonaban los viejos discos de Loquillo, Platero y Tú, Sabina, el Arde la Calle como yo lo conocía (La ley del desierto / La ley del mar) de Radio Futura, Rosendo (del que siempre me contaba que conoció en persona) y Antonio Vega / Nacha Pop.
Mi madre era mucho más volátil, muchísimo más: podía pasar de escuchar The Clash, Sex Pistols y los Ramones a Pink Floyd, Queen y Simon & Garfunkel. Se entrelazaban con temas de Chopin, Frédéric Chopin si. Compartía afición con mi padre en temas de Santana y, especialmente Bruce Springsteen (quién admite había sido ídolo para ella). Recuerdo verla doblar ropa, ama de casa de toda la vida, con el Yellow Submarine de los Beatles y ayudarme a reconocer el Paint it Black de los Rolling Stones en la radio a la primera. Mi madre fue una punkarra de joven, convertida a hippie con los años. Sus nanas eran canciones protesta de Serrat y de Lluis Llach, tanto para mi como para mi hermana.
En mis tíos paternos no todo fue tan eléctrico: el que se salvaba era mi tío menor. Amante de la música clásica, ha intentado siempre mostrarme los beneplácitos de las orquestas, óperas y movimientos. Solo me conquistó al mostrarme las obras bélicas de Wagner y el Requiem de Mozart. Pero siempre se lo agradeceré ya que supongo por ello puedo apreciar mucho mejor la parte más melódica de todo.
Mi tía compartía gustos con mi padre, especialmente en Janis Joplin. Ella me enseñó los Toy Dolls, el Banjo Fight y su Nellie The Elephant.
Mi otro tío, que me enseñó el fascinante mundo del rol y los ordenadores, también me mostró a Héroes del Silencio, Ángeles del Infierno, Barón Rojo, Aerosmith y Metallica. Heredé sus discos de estos grupos, nunca se lo pude agradecer suficiente.

Los años fueron pasando y la raíz había sido plantada. Tontee dentro de todos estos géneros, incluso a principios de los 2000 me aventuré con algo de Eminem tiempo antes que sacara su película 8 Millas.
Y entonces fue cuando estalló todo. Dos minutos, en un mp3 ( de los primeros que había ) en el patio. Con doce años. La intro de Satania de Mägo de Oz me destrozó y me recompuso. Todas las guitarras que había escuchado en mi vida, el grito, el doble bombo de batería... "Bienvenido a una nueva era" decía José Andrëa. Necesitaba más, a cada pausa, al salir y entrar del colegio solicitaba un auricular. Luego sonó Blind Guardian, y recuerdo que no me gustaron, recuerdo que no los entendía ya que por aquel entonces renegaba del inglés, no sabía.
Empezamos a buscar discos, a grabarlos con las primeras grabadoras de CD's de la historia: a precios desorbitados, y más de media hora para una copia. Llegó parte de la discografía de Mägo, llegó lo que entonces para mi era la dureza del Indomable de Tierra Santa, canciones sueltas de Avalanch y su preciosa Nana o el himno Aquí Estaré, y algo de Ankhara y Saratoga. Nightfall in Middle-Earth era aún lo más nuevo de Blind Guardian y me enamoró con el Mirror Mirror que canté a coro. Decidí aprender inglés, quería saber lo que decían.
Me compré las primeras camisetas y sudaderas de Mägo y Blind Guardian, ropa que aún hoy llevo con orgullo. En primavera de 2003, con trece años, compré el Live que justo había llegado a la tienda y lo puse a todo volumen. Me sentí uno más del público, quise estar ahí, y la emoción me llevó.
Por aquel entonces jugué al GTA: Vice City y mientras conducía esos bonitos coches, y especialmente la Harley, conocí a Michael Jackson, Twisted Sister, Mötley Crüe, Quiet Riot, The Cult, Ozzy Osbourne, Megadeth, Anthrax, Slayer, David Lee Roth y me enamoré del You've Got Another Thing Comin de Judas Priest. No me aficionaría a todos inmediatamente, pero sería la primera impresión de esos grupos que luego por el "me suena del GTA" profundicé.
Con el tiempo llegó Rhapsody, que luego añadiría la coletilla "of Fire". Sonata Artica me tenía loco con su cover de Still Loving You de Scorpions, que luego también me me encantaron. Me enganché al Set This World on Fire de Rage. Otro colega me dejaría su mp3 mientras yo lesionado no podía hacer gimnasia: con trece años me partía de risa a ritmo del Sin Parar de Pecar de Lujuria y luego me asustó con el Violent Revolution y la versión de Grinder (Judas Priest) de Kreator.
Iron Maiden y su Fear of the Dark o el Afraid to Shoot Strangers me aburrían, repetitivos, pero me fascinaban con The Trooper y el Two Minutes to Midnight.
Con el estreno de Daredevil, Evanescence me mostró la potencia y belleza de las voces femeninas. Le seguirían Within Temptation y especialmente Nightwish (con Tarja). Más tarde Lacuna Coil.
Con catorce recibí una copia original de 1986 del Master of Puppets de Metallica por parte de la nueva mujer de mi padre, la tenía guardada en el desván. Entonces me pareció duro, muy duro, y desconcertante esa música. Tesoro de los grandes ahora en mi pequeña colección.
El disco Painkiller de Judas Priest sonaba vital, era una inyección de energía a finales de los catorce.
En una excursión compartí auricular con otro amigo, y el Mutter de Rammstein me sorprendió. Esa dureza tan típica del acento alemán me causó buenísima impresión y al final acabé la excursión con los dos auriculares puestos.
Probé el Hybrid Theory y el Meteora de Linkin Park. Me encantaron, y hoy día siguen siendo los únicos discos de la banda que me gustan. Probé la escena nu metal durante un buen tiempo: Deftones, Korn, Slipknot. Muy poco de Ill Niño, Limp Bizkit y Papa Roach. Lo mezclé con algo de Nine Inch Nails y escuché por primera vez Marilyn Manson. Y aunque entonces no me causaron gran entusiasmo, desde ese momento siempre han estado ahí, siempre he tenido algún momento y algún tema suyo cerca.
Con quince años llegó el desastre en mi vida, caí en un pozo y la banda sonora lo reflejaba. Todo era mucho más barroco y llegó el momento del metal alternativo/progresivo. La obra de Maynard James Keenan hacía de mis delicias y Tool, A Perfect Circle sonarían junto al The Undertaker (Mix Renholder) de Puscifer. System of a Down y apenas diez de sus temas lo acompañaban. Y le metí bastante caña al homónimo de Rage Against the Machine.
Muse, Radiohead y The Mars Volta arruinaron el fin de año a mis colegas cuando les pinché las más lentas y largas.
También conocí a Apocalyptica; me enamoré de la estética y el merchandising de Misfits.
Compré el Touched by the Crimson King de Demons & Wizards, que aún guardo con gran cariño: la atmósfera pesada de sus canciones sin salirse del power/epic metal y la voz de Hansi alargando los estribillos.
Fue la época en la que más música escuché, fue la época en la que no me dediqué a nada más que eso. En los videos de ídolos del WoW, descubrí el All That's Left de Thrice, Fake It (Seether), Becoming the Bull (Atreyu), Super Beast (Rob Zombie) y el Zombie Slam de Pain. También sonó el A Million Ways de Ok Go, Hands of the Wheel (Oleander), (Spineshank) Synthetic, Heavyweight (Infected Mushroom) y empecé a intensificar el gusto por Manowar, que tiempo atrás rechacé por su estética. También conocí Queens of Stone Age, que fue mi primer contacto con el desert rock, embelesado por su clip de Go With the Flow.
Descubrí el gusto por el grunge y el post-grunge con Foo Fighters y su The Pretender. Se añadirían Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden. Rozaría algo de Velvet Revolver y con ello empezaría una de mis más grandes idolatrías: Slash.
Slash me llevaría no solo a los viejos discos de Guns N' Roses, que me encantan y cada día más, sino a coger con mucha más intensidad del placer del sonido de una guitarra. Añadiría a mi lista de favoritos a Steve Vai, Joe Satriani, Yngwie Malmsteen, Jeff Beck, Buckethead, Marty Friedman, John Petrucci, Eric Johnson e intensificaría mi pasión por Clapton y Hendrix. Sin dejar de lado por supuesto, los guitarristas de todos los grupos mencionados con especial hincapié en Jimmy Page, Angus Young, Zakk Wylde, Kirk Hammet, Brian May. También me fijé con mucha fuerza en el jovencísimo Jorge Salán que había sido integrado en Mägo de Oz como tercer guitarra.
No tarde en apasionarme por Black Sabbath al ya conocer a Wylde y Ozzy. Tenían muchos tipos distintos de canción, y en ellos casi se podría interpretar el nacimiento de todos los estilos del heavy metal.
Con diecisiete, tal vez dieciocho, empezó la etapa más dulce de mi vida. Saliendo con trabajo del pozo donde me encontraba, aún seguía escuchando muchísima música y me volqué con el heavy más clásico. AC/DC era un tópico en mis playlist (al igual que todos los grupos clásicos que he citado más arriba), junto a Black Label Society, Deep Purple, el imprescindible Am I Evil? (Diamond Head), Kiss, Motörhead, Jethro Tull. También conocí a WarCry que aún hoy considero el mejor grupo de estudio del heavy español. Y sin dudar me aficioné a Extremoduro con su Grandes Éxitos y Fracasos, que a la par me llevaría a escuchar bastante de Marea.
Con veinte mis gustos eran muy dispares, basados principalmente eso si en lo más clásico del metal, sazonado con grunge, progresivo y power. Había descubierto Alice in Chains, Disturbed, Dragon Force, Godsmack, Rata Blanca, Pantera, Cradle of Filth. Una chica apodada Demonika me presentó a Lynyrd Skynyrd y a su Freebird, indispensables ahora en mis listas. Y en un CD de los mejores solos de la historia conocería el tema Maggot Brain de Funkadelic.
Hace un año le metí mucha caña a los Guitar Hero, emulados en PC bajo el Frets on Fire. Con ello descubrí temas geniales como el Albratross (Corrosion of Conformity), Mother (Danzing), Are You Gonna Be My Girl (Jet), Eruption (Van Halen). Me aficioné muchísimo con Obús tras verles en directo; me empapé de Judas Priest y Motörhead más aún al verles en agosto en la gira Epitaph.

Y ahora, veintidós años de escuchar música y más música, aún me sorprende algún tema. Admito que el mundo del rock/metal ya no prolifera tanto, y admito que me habría gustado ser adolescente durante su auge: estar en festivales, escuchar en la radio los grandes clásicos... he nacido en una época equivocada, estoy acostumbrado ya. Pero sigo diciendo que este género es el más prolifero y variado que se puede encontrar en la historia de la humanidad, que durante medio siglo ha empapado las calles y culturas: hay para todo el mundo una canción de rock o metal que ha tarareado y se ha enamorado de ella, y siempre será así.


lunes, 23 de enero de 2012

Va pasando el tiempo.

Mucho ha llovido desde la última vez que escribí aquí. Puede que la falta de tiempo, la pereza, o que sepa que nadie me lee ya se hayan juntado. Sin contar mi incursión en Facebook.
Han pasado muchas cosas desde entonces: conseguí sacarme el carné de moto, compré mi moto en Valencia con viaje express incluido, pase peripecias para ponerla mecánicamente al día y ahora sueño con customizarla un poco. Una bonita Suzuki Intruder VS 600 que me lleva aquí y allá, incluso pese a los grados bajo cero, la niebla espesa, la lluvia y alguna capa de hielo.


Por otro lado, sigo trabajando en lo mismo, aunque tal vez menos agusto. Se toman muchas decisiones sobre la empresa que no tienen lógica ninguna, y solo harán que el tiempo acabe con ella. Es un constante tambaleo sobre el filo de la navaja.
Empecé con las prácticas del FP, al final, resignado en un taller cualquiera de reparación y venta de ordenadores. Taller del que cerraron el local con problemas con el arrendatario, y me mandaron a "casa diseñando una web que ni siquiera ellos saben como la quieren", y por la que solo he recibido menosprecios del estilo "que sencilla no?" o "esto que lo haces con el Word?". Ahora vuelvo al local, sin estar aún arreglado y sin calefacción (con la chupa dentro), trabajando en la web cuando me dejan, entre montar pc y pc o cualquier chorrada... Si fueran más serios, tal vez me plantearía el hecho de pedirles que me contraten en verano, ampliar su negocio en el tema del diseño web, pero tengo serias dudas... no sé si me compensa.
Mi vida sentimental sigue igual, enamorado de la mujer (creo yo) de mi vida. Aunque más lejos de lo que me gustaría, con la esperanza de verla más este año.
Para el resto sigo igual. Mi casa es un caos del que desearía estar lo más lejos posible, pese a que hace alguna semana que está algo más tranquila. Pero es mi próximo objetivo a medio plazo: largarme de aquí.
Sigo escuchando rock y metal, siguen gustándome las motos custom y los coches de los 60/70, sigo vistiendo igual, sigo llevando perilla y gafas, sigo sin tener estudios ni un trabajo bueno. Sigo igual que cuando os escribí en septiembre... salvo que voy en moto.
Veo la sociedad pudrirse (Megaupload ha cerrado, la Ley Sinde será aprobada, nace la Ley SOPA, recortes públicos, el PP en el poder.............); y aunque tengo algunas ideas sobre el futuro, esbozos perfectos y posiblemente imposibles, algunos proyectos entre manos menores, en verdad solo tengo dudas, aburrimiento en mi tiempo libre y me pregunto: ¿y ahora que?

Bueno, al menos lo suelto aquí.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Lunes y las custom de BMW.

Como se ha notado que hoy era lunes, las cosas no salen como uno se espera. No es que sean peor, bueno usualmente si, pero tampoco mejor: diferentes.
He tenido noche extraña, de esas noches que se duerme como digo yo "a caballo" entre el sueño y lo consciente. Que no acabas de dormirte del todo, ni agusto. Así que el despertar tampoco fue muy agradable. No obstante tenía práctica de moto, así que me levanté con ilusión, me preparé y salí de casa bien pronto. Con jersey y con la chupa (parezco un robot, todo cuadrado) y aún se notaba algo de fresco del amanecer, no superabamos los 15ºC por mucho. Me calenté los dedos y los pulmones con un cigarrito mientras esperaba mi profesor de autoescuela. Llega, saludos, coñas, comentarios dudosos sobre el carné A y llegamos a la autoescuela donde me espera la Honda VTR 250 reluciente. Termino de ponerme la armadura: rodilleras, peto reflectante, casco, guantes. Me subo, regulo los retrovisores, y contacto... a la primera, la moto va finísima.
Empezamos a rodar, giro izquierda, derecha, rotondas por todos lados, a 115 km/h por la autovia... un poco de todo. Parada en Tráfico para entregar papeles de los que se examinaran esta semana, yo en el parking esperando. Parada en la panadería para comprar el almuerzo para los de la autoescuela. Siempre me hizo grácia que los profesores aprovecharan sus prácticas para hacer recados, no me molesta, y de paso puedo descansar los brazos y manos... tensados después de la autovía (me falta costumbre). Sé, además, que mi nuevo profesor lo tiene en consideración y si las prácticas son de 45' y paramos 2 veces, me regala 20' más.
Pero, ops! Nuestro comunicador bluetooth se ha quedado sin bateria. Era ya la hora, pero claro, lejos de la autoescuela... Así que, él delante con el coche, y yo le seguía. Una experiéncia nueva, y me ha gustado: es casi como ir solo, porque en cedas, pasos de cebra etc, tienes que parar y él ya esta a media calle siguiente, no lo tengo atrás haciéndome de muro y hay que vigilar con las frenadas bruscas o reducciones raras, ser más dinámico en rotondas. Casi como ir solo, me ha gustado.
Llegamos, me felicita por lo bien que lo hice atrás sobretodo en cedas, rotondas y pasos de cebra. Hay que mejorar los giros a izquierda, tengo que acercarme más al centro de la vía, y acabar de pulir stops. Me quito la armadura, y me pongo un rato en el simulador. Sabe a poco así que me levanto enseguida. Y pum, al salir, llega un retrueno de una custom... es grave pero no demasiado pausado, no era una Harley, era elegante, de ciudad. Un retrueno elegante, sin llegar a "espantaviejas" de tubo al aire.
Y ahí estaba, una BMW 850 R Custom. En veige y cromado. Con voluptuosas maletas, para vientos, y un buen asiento de cuero modificado para el pasajero con su respaldo incluido. Máquina bonita donde las haya.
Se baja el tipo, metro sesenta y cinco o poco más, "ancho de huesos"; casco 3/4 tipo Jet, camiseta corta de los Rolling, tejanos y botas camperas con puntera; piel morena y los brazos musculosos. Más pequeño que yo, y mueve 260 KM de moto, se le veía curtido al tipo. Sobre los 50 años, bien disimulados. Todo el estereotipo de motero, pero sin barba, y sobre una BMW.
Y casi dos horas nos hemos tirado hablando, sobre las bondades y inconvenientes de su máquina, las de las Harley y su complot para eliminar el mercado no oficial y legal igualmente, sobre que a mi me interesa la Shadow 600, y que la Kawasaki Vulcan 900 Custom es muy bonita, sobre rutas que se montan los fines de semana y que (el muy loco) va con una custom a 170 km/h... en fin, muchas cosas, y sin conocernos. Y es que esto es una de las cosas que me gusta del mundo de la moto, une gente muy dispar y se crea una camaradería cojonuda en nada.
Y así pasé la mañana de este lunes 26 de septiembre.

La moto, la BMW 850 R Custom, magnífica. Me ha sorprendido mucho su consumo, que optimizado está joder ( con 4 L se marcó 270 km ). Y sus hermanas mayores, bonitas a rabiar también.


Lástima que fueran una serie limitada, descatalogada y que ahora se encuentre por las nubes de segunda mano. Estas cruiser merecen una fabricación continuada a la altura de las MotoGuzzi, Triumph, etc.

martes, 6 de septiembre de 2011

A la... quinta va la vencida.

La verdad es que hay días en los que te lo planteas todo y solo llegas a una conclusión: vaya asco. Todo va lento, todo cuesta mucho, y hay poca recompensa. Pero bueno, al menos he superado una de mis quimeras.

Al fin, tras un año, he logrado superar la prueba en circuito cerrado del carné A2. Y quiero dejar constancia de ello.

Ya conté en el pasado como suspendí tres veces, bueno pues me falta comentar que volví a suspender una cuarta. La excusa: “has lamido con la rueda trasera un cono en la pista rápida”, el cono estaba desplazado dos dedos, pero a día de hoy sigo estando seguro que ese cono no lo toqué y ya estaba así.
El caso, es que me desanimé mucho. Tenía que volver a renovar y es mucho dinero. El carné me había costado más de 2200€ , dos asignaturas del instituto por la falta de asistencia y nada más que disgustos. Así que lo dejé.
En junio me operan, y supero el post-operatorio con una recuperación bastante pesada… que no tiene nada que ver con la moto… pero fue el tiempo suficiente para decidirme que hacer. Decidí aprovechar, ya que tenía que renovar, en hacerlo en otra autoescuela… y miré la que todos los compañeros de mi ciudad moteros me habían aconsejado. Por que habré tardado tanto, maldita sea?

La nueva autoescuela es una maravilla: el circuito perfecto, asfaltado y en las mismas medidas, pendientes y señales que en tráfico. Además, permiten la posibilidad de correr en el karting que tienen al lado, y eso… ufff… eso da mucho gustito. La moto, una gozada. Una bonita Yamaha Tricker 250 del 2006 (cuidadísima) de apenas 100KG, con rueda trasera de carretera, te permite hacer las maniobras con una facilidad impresionante: no hay que hacer fuerza, y gira como una bici. Ideal para el circuito cerrado, y una delicia de moto que me enamoró de buen principio, divertidísima de llevar, con una fuerza en bajas revoluciones que acojona… más de una vez se me encabritó (sin querer, jiji).

Pues tras todo el papeleo, y 8 deliciosas prácticas para hacerme a la nueva moto y recuperarme de los más de 2 meses sin subirme a una… el pasado día 31 de agosto me lancé al examen. Estaba nervioso, superar ese examen era una quimera, “traumatizado” me decía mi nuevo profesor.
Había logrado dormir bien, pero tenía esa inquietud como de salir a interpretar una obra de teatro. Hicimos una práctica previa, donde descargué toda mi adrenalina a base de hacer las maniobras y correr por el karting con agresividad. Me relajé muchísimo. Además, otros dos compañeros también se examinaban: una de ellas, una chica, que pasaba por la misma situación que yo… cambio de autoescuela y demás, por la misma razón que la mía. Por lo que hice buenas migas, y la compañía era muy grata… esas charlas de compañerismo y sueños sobre las motos que nos gustan, nos distraían y amenizaban los nervios.
Así que, en fin, llega el momento de la verdad. Éramos 9 aspirantes, mi autoescuela la última, y yo el último de la autoescuela. Han suspendido 5, y han aprobado 3… la compañera aprobó, y mi otro compañero suspendió por los nervios. Me toca.
Hago la prueba en parado, el aparcamiento. Que gozada con la diferencia de peso de la moto, incuso en cuesta, ni siquiera tengo que hacer fuerza. Me subo con la moto frente a la línea ante las paralelas. Tengo todo el tiempo del mundo, y cierro los ojos recordando algo bonito, respiro hondo y me relajo lo máximo posible. Arranco, paso las paralelas sobrado, enlazo con los conos hasta pasar los 5, acelero, segunda, y frenada de emergencia. Es como si me sobraran 15 metros por lado, y sin poner ningún pie, supero la pista corta.
Paso hacía la larga. Me preguntan nombre y respondo escueto, tan solo el nombre propio. El examinador, se queda un poco estupefacto… “apellido?”, respondo con el primero. Se me acerca un poco más, “que más?” y respondo con el segundo. Ya faltó que me preguntara el día de nacimiento, para quedarme en blanco con un “eeee……”, el pobre hombre me dejó pasar, yo creo que por lástima… jajja.
Me sitúo ante la línea, y empiezo a revolucionar la Tricker. Salgo disparado, segunda, hago el slalom… en el tercer cono, tumbando de más incluso. Hago el cambio de sentido de 180º, acelero a fondo y lo suelto al llegar al “obstáculo”, y frenada de emergencia. El instructor me hace señales para que salga, no me dice nada, yo pensaba que había suspendido por algo, cualquier cosa.
Llego al profesor con la moto, me dice que he hecho la pista rápida en 22.6 segundos y me riñe por tumbar tanto en el tercer cono… ansioso le pregunto si he aprobado o no, y se niega a decírmelo hasta que se lo diga el examinador. No puedo estarme quieto, de la adrenalina, y me viene el profesor… con una mano en el hombro, “has aprobado”. Abrazos, alegría, “subidón”… a casco porro, a saber las tonterías que diría en el momento.

Pero bueno, al fin, tras un año. Ahora prácticas de circulación, que hace tiempo que no hago ni con el coche, y luego el examen. No me preocupa, nadie suspende este examen. Y lo bueno es que las circunstancias me acompañan esta vez: una impecable Honda VTR 250 de carretera, que bicharraca, me dan mucho respeto las derpotivas. Que miedo me doy en autopista/autovia. ¡Que ganas!

jueves, 19 de mayo de 2011

¡Revolución!

No se puede decir de otro modo, no se debe decir de otro modo. Tras varios años de democracia prostituida, de la creación de leyes o reformas de tal absurdas como ya dije en su momento. Parece que la gente a empezado a despertar. Sinceramente no esperaba algo así del pueblo español.

Des del 15 de Mayo, a través de las redes sociales, se han programado manifestaciones. En más de 50 ciudades del estado las plazas han sido ocupadas por manifestantes. Manifestaciones convocadas en propósito pacífico. Se pide un voto responsable, un voto real para la actual situación. No votar a la mayoría, o ejercer el derecho a voto nulo.



La gente está muy quemada, la actual situación es insostenible. En los dos últimos años la cantidad de mamoneo no ha sido normal. Estamos perdiendo los derechos que nuestros abuelos lucharon durante el franquismo y post él a pasos agigantados. Cuanto más nos putean, más agachamos la cabeza… y pueblo dormido, pueblo sometido.

Mis opiniones son mucho más radicales de lo que está pasando en la calle. Más cuando yo me enteré AYER. ¡Ni los periódicos decían nada! Vergonzoso, no les interesa que se sepa en vísperas de las elecciones… Y ahora que ayer estalló, ya no lo pudieron contener y los partidos políticos aún se atreven a adueñarse de parte de esas manifestaciones, como si ellos las hubieran causado. ¿Pero es que no han entendido nada?

Se tiene que cambiar, se tiene que instaurar alguien en el poder del pueblo, para el pueblo, y con dos dedos de sentido común. Sea con votaciones o con un golpe. Particularmente, conforme pasa el tiempo, soy más propenso a pensar en una anarquía controlada. Eliminar todo puesto político, reformar una constitución COMPLETA, abarcando todas las leyes que realmente valen la pena y deben existir. Y a partir de ahí, hacerlas cumplir mediante policía (ejecutivo), abogados y jueces (judicial) y delegados en el ayuntamiento (legislativo) que propongan referéndum por cada nueva ley propuesta, aunque sea una votación cada domingo. Porque todos podemos entrar en esos empleos, pero… ¿quién aspira a ser presidente del gobierno, o alcalde, o presidente de la generalitat?

¡Y aún quieren censurarlo! Pese a que todo ha sido pacífico, ya hay despliegue y control policial. Pese a que la capital este abarrotada de manifestantes.



Espero de verdad que la gente no vote estando ciega, no voten a los de siempre porque son los que toda la vida han votado. De que aún con el miedo de una dictadura en las espaldas, la gente tenga miedo a un cambio. Un cambio que es necesario. Espero que valga la pena, y espero que el domingo se haga notar. Y si aún así no sucede tanto, espero que el estallido sea tan atronador que las revueltas de Egipto a nuestro lado, sean una maldita chorrada.